EL ESPACIO ENTRE LAS COSAS



Al contrario de lo que comúnmente se cree, lo importante de un bosque no son sus árboles sino el
espacio entre ellos. Un bosque con sus árboles distanciados tan solo unos centímetros sería un
lugar impenetrable, en tanto si estos estuviesen distanciados varias decenas de metros
difícilmente podríamos llamarlo bosque. Esto también aplica en el caso de las ciudades. El
espacio entre las cosas es tan o incluso más importante que estas.

Plazas, veredas, calles, parques, paseos, son algunos de los nombres codificados (a veces
hiper-codificados) que hemos creado para ellos. Pero más que nada estos son los espacios para
todos y para todo. Es aquello que nos une y compartimos. Son aquellos lugares que sirven para
expresar los sentimientos colectivos, donde se celebra, se conmemora, se protesta. Es así como
la mayor ambición - no declarada - de estos lugares es poder ser absorbido por la realidad,
desaparecer dentro del ritmo de intensidad urbana, llegando a ser parte del ruido de fondo de
la ciudad.

Posiblemente ninguna escena refleja mejor esto que la pintura “El combate entre Don Carnal y
Doña Cuaresma” de Pieter Brueghel. En ella se puede apreciar la ocupación de un vacío rodeado
por edificios medievales, entre ellos una taberna (lo secular) y una iglesia (lo divino). Diversos
personajes variopintos, algunos de ellos evidentemente opuestos entre sí, se despliegan
libremente en la escena realizando sus actividades cotidianas como si de una coreografía se
tratara. Todos los individuos parecen interpretar un personaje de un gran espectáculo, sin
protagonismos, sin jerarquías. Drama, comedia y tragedia, todo en una misma escena.

En tiempos en que pareciera que la ciudad se construye por pura acumulación, el vacío parece
ser el objeto de deseo por excelencia. Por su escasez y singularidad se ha transformado en el
bien más apetecido por toda comunidad urbana. Su valor reside en dar cuenta del vacío como
ausencia y posibilidad; la ausencia de certidumbre, y la posibilidad de lo incierto. Construir
ciudad no es solo construir su arquitectura sino también construir el espacio que, como vacío,
subsiste entre ella.