CIUDADES SIAMESAS | SIAMESE CITIES

CRISTIAN AXL VALDES | AL CARIBE REPORT BOOK | 2008

* artículo escrito para la investigación Al_Caribe Report realizada por Supersudaca

Si en la antigüedad la aglomeración humana se dio por parentescos, luego esta fue por seguridad, más tarde en torno a la religión, luego por el comercio, tras la revolución industrial fue por la industria, la última mitad del siglo XX esta fue posibilitada por la infraestructura; hoy, en el momento que avalanchas de población flotante se encuentra viajando de un punto a otro del planeta, cuando el stress está íntimamente ligado a nuestras ciudades, y el ocio pareciera ser la solución a gran parte de nuestros problemas ¿El turismo podría ser una nueva forma de generar urbanidad? ¿Podría esta nueva territorialidad llamar la atención de los urbanistas? ¿Podría ser que el no-stress, el no-aburrimiento, el no-trabajo, el no-problema, sean nuevas connotaciones para definir estas nuevas ciudades?

©Juan Alfonso Zapata (JAZ)


URBANISMO
La ciudad siamesa© no es una ciudad en el término tradicionalmente aceptado, es más bien una condición urbana que nació de manera espontánea y creció de la misma manera. Lo de urbano también podría ser discutible, sin embargo, cualquier aglomeración humana cuando alcanza cierta magnitud decanta en ciudad.
La ciudad siamesa© debe su nombre a que en ella coexisten dos aglomeraciones urbanas: la ciudad ilusoria y la ciudad respaldo. La primera es una franja de hoteles pensada y construida para el turista, la segunda la hay de varios tipos pero siempre sirve a la primera. Su éxito radica en que ambas rompan cualquier tipo de relación física entre ellas. No se tocan, no se ven, no se encuentran, pero aún así se necesitan, de la misma manera que una pareja separada que comparte el mismo techo para no atormentar a sus hijos.
La ciudad siamesa© solo puede ser entendida dentro de las contradicciones y dicotomías que avalan su existencia, bueno o malo, negro o blanco, etc. Cada una por si sola solo evidencia su vacuidad y banalidad, sin embargo ambas en su conjunto hacen evidente esta extraña condición urbana.
CIUDADESLa ciudad ilusoria es una extensa acumulación de pintorescos hoteles que se emplazan a lo largo de la costa conformando lo que se conoce como un strip, es decir, una densa franja construida. Este se forma por pura acumulación, uno a uno los hoteles se van emplazando uno junto al otro. Estos no se ubican cerca de la playa sino que en la playa. Decenas, sino cientos de hoteles se emplazan sin remordimiento alguno sobre la arena, dejando claro que la costa es el objeto de deseo por excelencia, donde la idea no es ir a la playa sino que estar en ella.
Aquí la planificación no tiene cabida, nada se planifica sino que se construye. Uno a uno los hoteles se van sumando a lo largo de la costa, generando esta extensa franja de ilusiones artificiales, una verdadera isla de la fantasía.
A las espaldas de la ciudad ilusoria está su antónimo: la ciudad respaldo. Para toda ciudad ilusoria hay una ciudad respaldo, más o menos cercana, más o menos apartada. Se distinguen tres tipos: la que fue creada para el desarrollo del turismo y se limita a prestar servicios a la ciudad ilusoria sin interactuar con ella; también está la que era previa a la irrupción del turismo adaptándose a este fenómeno; y por último está la llamada ciudad-dormitorio que no es más que una gran manzana de nada más que viviendas construidas para alojar a los trabajadores. De una manera kahniana la ciudad respaldo es el servidor de la ciudad ilusoria que es el servido.

©Juan Alfonso Zapata (JAZ)
UBICACION
La ciudad siamesa© no es de exclusividad de ninguna área especifica del planeta sino que se encuentra diseminada por todas partes del mundo, pero es en la región del Caribe en que su condición se da con mayor fuerza, donde la diferenciación de sus partes se encuentra exacerbada. El principal motivo de esta diferenciación es el fenómeno all-inclusive, que imposibilita cualquier relación entre ambas ciudades, creando dos mundos paralelos y antagónicos. El all-inclusive restringe todo lo necesario a una pequeña área de territorio conformado por el hotel haciendo prácticamente innecesario salir de él.

ESCALA
Esta ciudad no puede ser medida en km2 ni en km3 sino que kmL (kilómetros lineales).
Es el sueño mojado de aquellos urbanistas que a principios del siglo XX fantasearon con ciudades lineales como respuesta a la fuerte industrialización que transformaba a las ciudades. Esos sueños aquí fueron construidos, no teorizados.
Lo curioso es que a pesar de su escala es incapaz de generar masa crítica.
INFRAESTRUCTURALa infraestructura ya no es una solución más o menos tardía a problemas de conexión sino que es una predicción. No satisface necesidades sino que las crea. Lo primero que aparece es la autopista, tan extensa como se espera que sea el strip, para luego ser llenada de hoteles que se cuelgan a ella. Esta es la columna vertebral de toda ciudad siamesa©, separando ambas ciudades y permitiendo su existencia de la misma manera. Esta autopista conforma un verdadero muro que segrega y divide dos realidades opuestas, y solo en el mejor de los casos unas insignificantes pasarelas elevadas vinculan ambas orillas.
PROGRAMA
El strip es 100% hoteles. No hay lugar para otras edificaciones. Este carece de todo lo que una “verdadera” ciudad posee: plazas, iglesias, mercados, tiendas, bancos, hospitales, etc. Estos programas se encuentran dentro del material genético de cualquier ciudad por el solo hecho de haber nacido ciudad, pero el strip en realidad posee un material genético atrofiado, es una mutación, una ciudad defectuosa. Estas son ciudades siamesas© en que dos cuerpos comparten órganos.
SOCIEDADEnfatizando aún más esta dicotomía en toda ciudad siamesa solo existen dos clases de habitantes: los turistas y los empleados. Unos habitan la costa, los otros las tierras interiores; unos disfrutan de su tiempo libre, otros sencillamente no lo tienen; unos generan grandes cantidades de desechos, los otros los recogen; unos viven en edificios posmodernos, los otros en pequeñas viviendas modernas (curioso ¿no?); unos tienen todo incluido, los otros siempre son excluidos; unos recorren el mundo buscando experiencias, los otros sueñan con el mundo.
El strip o ciudad ilusoria es exclusiva del disfrute de los turistas, en cambio la ciudad respaldo es la ciudad de los empleados, compuesta por guías turísticos, meseros, recepcionistas, fotógrafos, auxiliares de aseo, entre otros.
La ciudad siamesa© siempre está en movimiento, pero no en el sentido obvio de cualquier ciudad, sino que su población esta constantemente renovándose, unos se van y otros llegan para consumir lo que los otros dejaron. La ciudad siamesa también es la ciudad de los nueve días. Cada nueve días unos se van y otros llegan para consumir lo que los otros no consumieron.

©Juan Alfonso Zapata (JAZ)
IMAGEN
El strip es un producto, y como todo producto debe venderse. Este producto es 44% cielo, 21% agua, 14% arena blanca, 9% personas atractivas, 9% palmeras, 3% de otros como tragos, sombrillas, etc. El azul es el color.
El strip debe siempre seducir, debe ser siempre afrodisíaco. Debe siempre proporcionarte experiencias banales, desechables y destellantes. El strip es como los primeros 5 minutos en el cine siendo bombardeado por traileres de películas por venir, pequeñas cucharadas de prontas experiencias.
Es sensato cuestionarse que como todo producto también debe tener fecha de expiración.


HISTORIA
Todo strip y muchas ciudades respaldo son ciudades sin historia. La ciudad siamesa© es una ciudad nueva, nacida casi espontáneamente, sin el peso de lo histórico. Sería completamente inútil celebrar su aniversario si nunca nació, solo creció, y nadie se percató de su existencia hasta cuando ya estaba en plena pubertad y como todo adolescente con acné comenzó a revelarnos su independencia.
Esta ciudad bastarda es una ciudad sin pasado pero también sin futuro, el presente es su apoteosis.

IDENTIDAD
La identidad es totalmente vendible. Aquí la identidad es una caricatura de lo que alguna vez fue motivo de orgullo para su población.
Jamaica vende su imagen de reggae y marihuana de la misma manera que Bennetton vende sus chalecos.
ARQUITECTURALa arquitectura de las ciudades siamesas© es posmoderna, ese es el estilo elegido, el único. Aquí no hay cabida para ideologías ni experimentos, no se corren riesgos. Si funcionó una vez por qué razón no mil veces.
Su arquitectura siempre es figurativa, nunca abstracta. Aquí el muro-cortina no existe, es demasiado moderno. Los colores son neutros y siempre en tonos pastel, es la glorificación del color-caca-de-guagua. El hotel debe ser constantemente mantenido, debe verse siempre nuevo.
El arquitecto solo se limita a rebuscar en un catalogo reducido de posibilidades, todo está preconcebido, el arquitecto solo debe elegir entre A y B. El tamaño de sus partes está definido por reglas de mercado, por ejemplo, el tamaño de las habitaciones viene establecido por reglas de costo/beneficio y un pasillo se mide en pasos, si el empleado da un paso más se necesita otro de ellos.

©Juan Alfonso Zapata (JAZ)

PUERTOS
Solo hay dos formas de ingresar: por aire o por el mar. Todo strip debe tener al menos un aeropuerto y un puerto para cruceros.
El aeropuerto nunca está a más de 1 hora en automóvil desde cualquiera de los hoteles del strip, ya que su rentabilidad depende de esta regla. En el extremo sur de Rivera Maya se está construyendo el Aeropuerto de Tulum, el que se sumará al ya existente Aeropuerto de Cancún en el extremo norte a 140km de distancia, lo que permitirá extender aún más el strip de hoteles.
Por otra parte el puerto no debe estar cerca del strip sino que en el strip, ya que cada parada de un solo crucero representa millones de dólares para la economía local ya sea por alimentación, souvenir, tours, etc. Los puertos transforman sus ciudades en verdaderos parques temáticos, donde cada uno de estos busca atraer a los turistas, que desembarquen, la ocupen, gasten y la abandonen, a la espera del próximo tsunami humano.
La diferencia entre ambas maneras de ingresar es abismante, los que ingresan por aire son turistas de permanencia, en cambio los que ingresan por agua son turistas efímeros ya que su estancia no supera las cinco horas.


NATURALEZA
Aquí la naturaleza no tiene porque ser natural, todo vale. El strip presenta naturaleza a la caribeña. El strip crea la naturaleza que el turista imagina como caribeña. Cientos de palmeras son traídas desde otros puntos del caribe - o del mundo - para ser plantadas en los nuevos resorts y así producir la sensación de que siempre estuvieron ahí. Todo con tal de explotar la imagen de postal paradisíaca.
Aquí existe una gran cantidad de piscinas, lo que resulta nada menos que curioso al encontrase a menos de 100 metros de las famosas aguas color turquesa, calidas y tranquilas. Al parecer todo debe crearse, aún en el caso de que eso ya exista.

ESPACIO PÚBLICO
El strip carece del espacio público urbanamente aceptado. Las playas son de absoluto uso de turistas y nada más que turistas. Decenas – y a veces cientos – de kilómetros de costa son de exclusiva propiedad de los hoteles, impidiendo el paso de personas ajenas a estos, incluyendo a empleados y residentes de las ciudades respaldo. Incluso, como si esto fuera poco, existen playas enteramente valladas, protegidas del ingreso de “personas no deseadas”. Paradójicamente, los habitantes permanentes (residentes) de estas ciudades siamesas©, a pesar de encontrarse en un área geográfica en que solo una sexta parte es tierra, a pesar de encontrarse en zonas costeras, a pesar de encontrarse a pocos cientos de metros de la playa, no pueden bañarse en las famosas aguas color turquesa y arenas blancas.

©Juan Alfonso Zapata (JAZ)
POLITICALa ciudad siamesa© no es una ciudad políticamente correcta ni tampoco una ciudad correctamente política. Aquí la corrupción puede llegar a ser una gran arma de planificación. La costa es un verdadero festín para los inversionistas extranjeros que construyen sus imperios libres de impuestos, de reglamentaciones edificatorias y de estudios medioambientales. Aquí se construye tanto como se puede.
ETC
La ciudad siamesa© no es una ciudad en el término tradicionalmente aceptado, en realidad ni siquiera es una ciudad, es más bien una metáfora del mundo en que vivimos, es el residuo de nuestros mayores deseos y nuestros mayores temores. De alguna manera es más parecido a un set de filmación que a otra cosa, una especie de mezcla entre “The Truman Show” y “El Día de la Marmota”, donde todo es vulgarmente falso, un guión previamente establecido y todos los días perversamente iguales. Es la retórica de ciudadanos viviendo en las sombras del inframundo y otros viviendo en la luz de la superficie, pero todo esto bajo el efecto placebo de sol, playa y arena.